miércoles, 28 de septiembre de 2016

onirismo esquizoide


Y pensar que aun te sigo viendo,
bailar desnuda al rededor de la hoguera,
aun veo tu pelo caer por tu pecho.
Y pensar que nada me devolverá tu aroma,
ese dulzor que expelían tus poros,
fuente inagotable de pensamientos,
de los mas honestos y sinceros y
que a la vez estaban llenos de pólvora,
de esa bala loca de la que hablaba Rojas,
que hoy muele mis parietales en ambas direcciones,
esperando ese tiro de gracia,
para que de una puta vez,
se tranquilice este pobre corazón,
errante, mendigo, deshecho, desmembrado y drogado
por amores que ya pasaron y otros que jamas conoció
ni conocerá.
Juventud jamas te apartes de mi lado,
porque eres a la única,
junto a la soledad y la borrachera,
a la que puedo mirar a los ojos
sin  desesperanza,
en esta noche de tranquilidad sureña.

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