de ese clarinete,
junto a ese piano,
que en el momento preciso,
entra y comienza aun mas,
a llenar el espacio.
Luego la batería marcando,
el tempo de una manera casi pendular,
junto con el contrabajo.
Toda esa mezcla,
me provoca motivación,
me transmite paz.
Me lleva a la niñez,
de cuando echado en la cama,
junto a mi madre,
cerraba los ojos,
y escuchaba a Mozart o Wagner,
o Chopin, e imaginaba que estaba en otro mundo,
en otro lugar, en otra situación,
casi siempre,
tirado en el pasto,
mirando el cielo,
en un día muy despejado,
mientras en la realidad,
había una tormenta de viento sur,
que azotaba el sur de Chile,
y con la lluvia, me dormía,

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