Las enaguas se movían,
al son del vallenato,
en esa tarde donde el sol pegaba fuerte,
las pieles transpiradas,
la brisa pasando y dejando los poros abiertos
como una caricia de madre
en una noche de flamante penumbra.
Así se sentía la voz de esa hembra
engendrada del amor mas puro de los dioses;
Caminaba y caminaba hacia la ruta
en dirección al umbral
para salir y flotar en el aire,
en una danza ardiente y macabra,
donde los lobos se unen con la luna
donde los arboles respiran sacudiendo su cuerpo inerte
pero a la vez lleno de vida;
El cariño y amor,
danzaban a través de ella
como el picaflor en primavera,
ojos de faro, piel de cristal,
tus movimientos hipnotizan al domador de serpientes,
y dejan perplejos mis sentidos;
En el camino,
ahí es donde se juntan las almas perdidas,
y es ahí donde resuena la música melancólica
ese son cubano de las venas;
Que corra la sangre del torero,
que se derrumben las montañas,
y que se agite la tierra,
por que hay amores que no los detiene ni el mismo diablo,
están tatuados en el cielo
y se pierden en el horizonte
donde se junta el cielo con el mar.
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